El David de Miguel Ángel, emblema de libertad. Parte II

 

El David apareció tan magnífico y grandioso que la primera destinación empezó a parecer inadecuada. ¡El motivo podía ser también la desnudez de un joven hombre muy atractivo en el lugar más sagrado de la ciudad, o sea su catedral! La ciudad entonces se interrogó sobre cuál podía ser la colocación mejor para aquella obra maestra y, por eso, se le pidió el parecer a famosos artistas contemporáneos de Miguel Ángel, como Leonardo da Vinci, Sandro Botticelli, Filippino Lippi y Giuliano da Sangallo. En 1504, tras muchas discusiones y polémicas, David fue situado en frente de la fachada del Palazzo Vecchio, la sede del gobierno de la ciudad: David que luchaba para la libertad de su pueblo encarnaba a la perfección las virtudes cívicas de la Florencia republicana. Hay que recordar que los Medici, señores de Florencia, habían sido expulsados de la ciudad en 1498 y, desde aquella fecha hasta 1512, Florencia se había convertido en una república democrática e independiente. El nuevo parlamento se hábía instalado en el Palazzo Vecchio, ahora símbolo de la libertad conquistada con sacrificio, y David había llegado a ser el emblema de la victoria sobre otro gígante, la familia Medici, potente casa de riquísimos banqueros, apoyados por el emperador y el papa.

Frente al Palazzo Vecchio el original se quedó hasta 1873 cuando, para salvarlo de la intemperie, fue trasladado a la Galería de la Academia, donde se encuentra hoy día y es admirado a diario por miles de visitantes. Quién sabe si Miguel Ángel se hubiera imaginado que un día se convertiría en la manzana de la discordia entre el alcalde Renzi y el gobierno italiano. Pues sí, hay una controversia legal entre el Ayuntamiento de Florencia y el Estado italiano sobre quién es el legal dueño de David. En 1871 el Palazzo Vecchio pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Florencia, gracias a una donación del Estado italiano, y estaba incluído en ella el Arengario, es decir la parte realzada delante de la fachada del palacio, donde, en aquel lejano 1871, todavía se encontraba el original de la célebre estatua. Ésta es la posición del alcalde Renzi, que reivindica la propiedad de la estatua-símbolo de su ciudad. Sin embargo, los abogados del Ministerio de los Bienes Culturales replican que en el documento de cesión no se nombraba al David de Miguel Ángel, y que, además, cuando fue desplazado a la Galería de Bellas Artes (hoy Galería de la Academia), las autoridades de la Municipalidad de Florencia no pusieron reparos. Las cartas están barajadas, ya veremos quién va a ganar. Lo que es cierto es que está en juego, además del valor inestimable de la obra, otro valor meramente ecónomico que procede de la venta de los billetes a los turístas que hacen colas interminables para ver a David, cuantificado sobre los 8 millones de euros cada año.